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SIN VOSOTROS ESTO NO SERÍA LO MISMO. GRACIAS POR ESTAR EN ESTE SITIO.

Tranquility

jueves, 31 de enero de 2013

A golpes








 El primer golpe en el costado derecho la dejó como estaba; el segundo, un poco más fuerte y con más tino hizo que se su imagen se viera un poco más clara. Al tercero la bailarina cayó al suelo, le siguieron los palillos y el torero la miraba desde lo alto recomponiendo su figura tras varias acometidas más bravas que las del toro que yacía sobre el televisor.



martes, 29 de enero de 2013

Premio




En las últimas semanas he recibido por duplicado el premio Lovely Blog Award de parte de los siguientes blog:
-Magia para todos. La Bruja Feliz   
http://labrujafeliz.blogspot.com.es

Muchas gracias Rosa. 

-Me gusta la clase de religión. 
http://megustalaclasedereligion.blogspot.com.es/

Muchas gracias Carmen López

Después de agradecérselo, tengo que contar cinco cosas sobre mí y entregar el premio a quince blog. Por motivos de tiempo no he hecho esto anteriormente y es el mismo tiempo el que me impulsa a entregarlo a Todos los que los que me visitáis con frecuencia. Es muy difícil decidirme por quince blog. Espero que esto no sea un inconveniente para la aceptación del premio.

1) Uff! Soy testaruda.
2) Amiga de mis amigos.
3) Es difícil hablar de uno mismo, no creéis? Me encanta el mar.
4) Sueño con ser una buena escritora. Tengo muchooo que aprender todavía, apenas sé juntar palabras...
5) Me gustan los perros y los gatos. 
6) Gracias, de corazón a todos los que venís hasta este rincón y perdéis un poco de vuestro tiempo leyéndo las cositas que se me ocurren. 

Un abrazo grande,

Eva.

sábado, 26 de enero de 2013

A tiempo




Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas observo mi alrededor. Aún duermen todos en la casa.  Los pinos se mecen acariciados por el viento entre las nubes, la nieve cubre las cumbres con un abrazo blanco. Voy sintiendo  un frío que me invade como una ola serena hasta llegar a mi corazón. Pasa un rato que se me hace eterno y, ya no veo las nubes, ni los pinos, solo siento unas manos…

viernes, 18 de enero de 2013

Gracias



Dicen que es de bien nacido el que es agradecido, pues bien; yo debería de haber hecho este post hace algunos días pero, por diferentes motivos no ha sido factible realizarlo.

Hace algo más de mes y medio Luna, del blog: Bitácora de Luna y Cosas de Kleo, me pidió si podía participar en un proyecto que tenía para su blog. Había decidido  crear una sección en la que entrevistaría a sus seguidores para que el resto los conociese un poquito mejor. Pues bien, yo tuve el honor de ser la primera en inaugurar esa sección en su blog el día 31 de diciembre del 2012. Respondí con gusto a una serie de preguntas que ella muy cortesmente me hizo. Si alguno de vosotros está interesado yo os recomiendo que paséis por sus blog y disfrutéis de ellos.

http://bitacora-de-luna.blogspot.com.es/
http://cosasdekleo.blogspot.com.es/

   A pesar de haberle dado las gracias en reiteradas ocasiones sentía y siento la necesidad de hacerlo desde este rincón que es mi casa.

domingo, 6 de enero de 2013

Pensamientos


La ilusión no da de comer,
pero alimenta el alma.



La soledad es el mal de nuestros días,
pero sentirse solo estando acompañado
es morir poco a poco.



Perder la sonrisa y la autocrítica 
es la peor de las pobrezas.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Felices Fiestas


Gracias a todos los que habéis estado viniendo a este blog para acompañarme en cada uno de mis post.
Gracias por vuestros comentarios y por todo el cariño que me habéis dado.
Gracias por todo lo dado y por lo que me daréis en el futuro.

Por todo eso, mi deseo es que todos tengáis una:

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo


Un abrazo grande de Paz, Amor y Luz.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Yo dubito, ¿tú dubitas?


            Me pregunto si los peces de colores saben que lo son.
Me pregunto si recortar es una palabra justa.
Me pregunto si los Miura conocen su valentía.
Me pregunto si los Mayas eran conscientes de la repercusión que tendría su calendario.
Me pregunto si algunos políticos duermen tranquilos o necesitan somníferos.
Me pregunto por qué unos días los aviones dejan estelas que tardan horas en desaparecer y otros… casi no se les ve.
Me pregunto si los muñecos de nieve saben que el sol que los hace brillar es su asesino más despiadado.
Me pregunto si nuestros hijos crecerán en igualdad sin la inquina de sus padres.
Me pregunto si la crisis es cuestión de deuda, por qué no hacemos caso a lo que Jesucristo nos enseñó “perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Me pregunto si somos libres o sólo creemos serlo.
Me pregunto si la vida es bella por qué encierra tanto sufrimiento.
Me pregunto por qué algunos tienen miedo a la oscuridad si sólo es ausencia de luz.
Me pregunto si el loco vive cuerdo o el cuerdo es un loco.
Me pregunto si la vida es un suspiro, un lamento o un cuento.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Insomnio



Todos duermen y yo, intranquilo, me levanto y voy hacia la cocina. Todo sigue en el mismo lugar que hace media hora, nada ha cambiado, la ventana entreabierta deja pasar la luz de la calle. El último vaso de leche reposa sobre el fregadero junto a los otros tres.
Sí es el cuarto vaso de leche que me he tomado, con su azúcar y un poco de ese café descafeinado de oferta del supermercado que compra mi mujer. Debería dejar de tomar tanta leche, no me sienta bien y el médico me ha dicho que no tolero la lactosa, ¿qué sabrá ese? Toda mi vida la he tomado y me ha sentado bien, desde niño con pan y sin pan, con azúcar y sin ella, con hambre y sin hambre. Lo que no me sienta bien es esta maldita vida que llevo siempre trabajando, no he tenido un solo día de descanso hasta ahora, y claro, a mis años ¿qué voy a hacer ya? “No eres necesario, vamos a prescindir de ti, es hora de viajar” Cincuenta malditos años de mi vida en el mismo sitio partiéndome el lomo por sacar la fábrica hacia delante. El nuevo director ha llegado con fuerza, es duro que te despidan, y, mucho más cuando es tu propio hijo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

La Bailarina



El ambiente en aquel tugurio invitaba a tomar más de una copa de alcohol. Bastantes me habría tomado o incluso la botella entera de whisky de no ser porque había perdido el dinero entre tanto golpe y el trajín de recorrer inextricables callejones intentando salvar lo que me había dejado el sicario que me perseguía: mi propia vida. Me planté en mitad del local intentando encontrar la puerta de los aseos; vi salir a un hombre de detrás de una cortina que daba paso a un pasillo estrecho y deduje que al final  estarían. Me dirigí hacia allí y encontré lo que estaba buscando. Abrí el grifo no sin antes mirarme un par de veces en un espejo carcomido y enmohecido por lo años que solo Dios sabe llevaría allí colgado. La ceja derecha me sangraba, aún tenía un hilito de sangre que recorría toda mi cara aunque interrumpido a la altura de la mejilla. Me  lavé  y recompuse un poco mi aspecto. Las canillas de las piernas aún me temblaban del esfuerzo. ¡No estaba acostumbrado a correr! Me dirigí a la barra donde un camarero de aspecto lánguido servía licores entre movimientos  carentes de toda gracia, preso del aburrimiento del que lleva muchos años haciendo el mismo trabajo. Me bebí de un solo trago el whisky que le había pedido. Al principio entró abrasando la garganta y cuando sentí su calor en mi estomago ya le estaba haciendo señas para que me sirviera otro. Volví a beberlo de un sorbo. Sentí como se me aflojaban los músculos poco a poco, cómo me iba relajando y mi cuerpo iba alcanzando una liviandad extraña para mi. Esa sensación de relax la rompió una melodía monódica y una bailarina que vestía una túnica transparente  delicadamente bordada apareció en escena. La mujer era extremadamente bella y, su cabello, como las crines de un pura sangre negro hacía juego con sus ojos que te invitaban a seguir cada uno de sus gestos. La cadencia de sus movimientos era hipnótica y pronto me di cuenta de que la bailarina estaba frente a mi. El sigilo con el que se movía me embelesaba y hacía que mi sangre hirviera en mis venas. Ardía en deseos de tocarla. Me sentía mareado por momentos, un olor a marihuana llegaba a mi olfato y penetraba tan intensamente como si la estuviera fumando yo mismo. La bailarina se acercó a mí y me susurró algo al oído que no pude entender. Tenía todos mis sentidos embotados y eso no era normal; apenas había tomado dos copas. Yo soy un hombre corpulento necesito mucho más de lo que había bebido para perder la noción del tiempo como la estaba perdiendo en esos momentos. Sin embargo, algo rondaba por mi mente, ¿cómo era posible que aquella mujer se fijara en mi cuando había tantos hombres en el local? ¿Dónde la había visto yo antes? No podía recordar donde la había visto, estaba seguro de que la conocía de antes. La gente parecía no darse cuenta de todo lo que estaba sucediendo entre la ella y yo. Asistían inamovibles al espectáculo, desde el viejo que fumaba su pipa en un rincón distraído con en el humo, hasta los que estaban en las diferentes mesas. Tenía la sensación de que todo eso giraba en torno a mí, de que estaba todo preparado, una déjà vu.
Me resbalé del taburete en el que estaba sentado y al caer al suelo vi como dos hombres intentaban levantarme. Cuando desperté me encontré en una habitación toda acolchada y los dos hombres intentaban ponerme una camisa de fuerza. Una enfermera de pelo negro insistía en que me  tranquilizase.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Tiempo de Soñar




Líbame cual mariposa coloreada
entre flores escondida,
la desazón que tengo,
la amargura que me acecha
la pena que me consume
y mi vida maltrecha...

Con tinta de besos,
con letras dibujadas con caricias
en los renglones de nuestro cuerpo
con nuestros dedos hambrientos
de roces, abrazos y alientos.

Nos aislamos tras parapetos de seda
entre lienzos y maderas nobles
de camas desechas al alba.
Una brisa fresca nos acaricia,
como la mano de nuestra madre
que despacio mecía nuestra cuna.
Un rayo de sol preñado de polvo,
me devuelve tu imagen más bella que ninguna.

Y me arrojas a una espiral de otoño,
seca como las flores de los geranios de patios andaluces.
Mis brazos se extienden a modo de parra que busca el sol,
para hallar tu cuerpo, y solo encuentro mis manos vacías
aferradas a una fantasía.
Agónica me levanto, me miro al espejo
y veo mi cuerpo maltrecho, desgarrado y desolado;
e inicio un nuevo ciclo de esperanza y de vida.

Dejando mis lágrimas
rodar por mi cara,
mis manos vacías,
mi alma "partía";
y recojo los mil pedazos
de mi vida,
los jirones de mi corazón,
en silencio me encojo
y lanzo un suspiro de dolor.